Blog aburrido e irrelevante hasta para mí.

14 de enero de 2011

En estas fiestas...

Hace unos días releí "Mi planta de naranja lima" de José Mauro de Vasconcelos. Es la historia de un niño muy pobre, su madurez prematura y su falta de cariño. En uno de los capítulos relata lo que hasta ahora para mí es la navidad más triste de la que sé.
Esta lectura y las recientes fechas "festivas" me han llevado a preguntarme sobre esta ocasión y creo que deberíamos analizar los pro y los contra de esta costumbre.
Puede ser causante de un gran estrés emocional:
  • Son muy comunes las discuciones a causa de la organización.
  • Se necesita más trabajo del habitual para preparar la cena y todos los pormenores
  • Otra cuestión es dónde pasarlas, con quién, a veces sucede que se pasa con unos parientes y entonces se ofenden otros
  • Todo esto y el hecho de permanecer despierta hasta altas horas de la noche gente que no acostumbra a hacerlo genera un cansancio físico y mental que no favorecen el clima festivo que se pretende.
Por otro lado es una buena excusa para reencontrarse con gente querida, este punto es complicado ya que se debe saber con exactitud cuando es un placer el reencuentro y cuando es una obligación formal. Aunque la mayoría de las veces a pesar de que sea displacentero no dejamos de hacerlo. Esto puede ser literalmente insalubre.
Es reiterativo y obvio decir que es una fecha comercial y que claramente olvidó su orígen religioso.
Los que parecen divertirse más son los jóvenes, entendiendo diversión como la ingesta de alcohol en lugares públicos como el determinismo social lo requiere.
Personalmente mis mejores navidades fueron cuando niño, lo que me lleva a creer que la única razón realmente relevante de mantener esta costumbre es generar en los niños esa ansiedad y sensación incomparable, que es esperar y recibir el regalo del gordo de barba.

22 de octubre de 2010

Hechos y cosas

Aquellas cosas que llamamos hechos no son tales no es un hecho que en mi pieza no haya un elefante, unicamente es un enunciado. Tendemos a creer que las palabras son cosas y que las oraciones son hechos, el hecho lo marcamos nosotros cuando lo subrayamos de entremedio de una cantidad de cruces, del cruce atómico que es el infinito; con un marcador resaltamos una oración.
Pero tampoco es del todo un hecho "ha caído el gobierno en no se donde" si no que somos nosotros lo que caprichosamente separamos de la infinita e inasible realidad algo tan puntual, pequeño y lineal como para que nosotros podamos pensar en ello.
Cuando la escritura cobra una dimension tal que nos convence de su condición fáctica estamos frente al milagro de la vida, siendo mucho más banal, por eso nos emocionan las tragedias particulares y no tanto las generales, de ahí que cuando uno ve 17 veces repetida la tragedia de los mineros se olvida de la crisis internacionál que dejo a millones sin casa
Reflexiones tomadas (robadas) de Alejandro Dolina y Jorge Dorio en La venganza

22 de marzo de 2010

Insomnio

Comenzando con la irracionalidad de este blog empiezo confesando que la entrada no fue hecha durante la ausencia de sueño como trastorno (insomnio) si no que fue durante la ausencia de sueño debido a mi nulo compromiso con la vida cotidiana de la mayor parte de los habitantes de este país, que supongo consiste en tener determinadas responsabilidades durante el día que lo mantengan dentro de los límites de los horarios necesarios para vivir "normalmente". Resumiendo: No puedo dormir porque me levante a las 5 de la tarde.
Tras escuchar viejos programas de Dolina en el celular y no parar de dar vueltas en la cama decidí hacer algo que considero medianamente útil, por lo menos para mí en este momento de ocio abrumador desquiciante, así que me levanté y cree un blog. Un gran paso para mí. El gran paso sería actualizarlo periodicamente.
Como ley blogger de no aburrir a mis lectores con temas largos e irrelevantes, ceso mi primera entrada hasta tener algo que considere interesante decirles/me/te. Este verbo (decir) está conjugado de tres maneras distintas ya que no se si el blog lo leere yo solo, o vos solo, o un par, tema que ahora que me pongo a pensar no debería explicarte, porque si te lo explico quiere decir que lo estás leyendo, si lo estás leyendo no tiene sentido decirte que no se si alguien lo leerá, y asi entramos en un círculo vicioso.
¡Qué perfecto cierre para la primera entrada! Un final tan irracional como el principio.
Tan sin sentido como la vida... (leer esto último atenazándose la quijada con los dedos indice y pulgar de la misma mano, con la cabeza levantada 40º respecto al horizonte y la mirada perdida)